
Noche de verano en la ciudad (que se parecía más a un pueblo que a otra cosa en aquellas épocas). Una noche de esas como pocas, en las que no hace falta salir con saquito o suéter calado. Los bichos volaban alrededor de los faroles. Silencio. No había ruido de autos, sólo el de la conversación de los dos caminantes. Era un día de semana.
La niña (porque era más bien una inocente niña en aquellas épocas) venía embelesada caminando junto a él, escuchando sus palabras, sus promesas, sus constantes piropos (ahora, viéndolo retrospectivamente, se da cuenta de que venía como una boluda escuchando la sarta de pavadas que acostumbra decir él).
No eran novios (todavía). De repente, a la vuelta de la esquina, se oyen pasos. Cuando el ángulo visual de él se lo permite, mira a las dos muchachas que interrumpían esa plácida y mágica noche donde todo era puro amor.
De repente, y sin que ella lo esperara, arrincona a la inocente niña contra la pared al costado de un kiosco de diarios. Y claro, comienza a besarla.
Luego de unos segundos, que alcanzaron para que las dos muchachas se alejaran, él deja de besar a la niña. ERA TAN CRETINO que, un poco nervioso y sin la soltura que lo caracterizaba, le explicó que había pasado su novia caminando con una amiga.
Nota de la autora: ojo, la boluda de la niña sabía que él tenía novia... No es que era taaan cretino de confesárselo en ese momento.
La niña (porque era más bien una inocente niña en aquellas épocas) venía embelesada caminando junto a él, escuchando sus palabras, sus promesas, sus constantes piropos (ahora, viéndolo retrospectivamente, se da cuenta de que venía como una boluda escuchando la sarta de pavadas que acostumbra decir él).
No eran novios (todavía). De repente, a la vuelta de la esquina, se oyen pasos. Cuando el ángulo visual de él se lo permite, mira a las dos muchachas que interrumpían esa plácida y mágica noche donde todo era puro amor.
De repente, y sin que ella lo esperara, arrincona a la inocente niña contra la pared al costado de un kiosco de diarios. Y claro, comienza a besarla.
Luego de unos segundos, que alcanzaron para que las dos muchachas se alejaran, él deja de besar a la niña. ERA TAN CRETINO que, un poco nervioso y sin la soltura que lo caracterizaba, le explicó que había pasado su novia caminando con una amiga.
Nota de la autora: ojo, la boluda de la niña sabía que él tenía novia... No es que era taaan cretino de confesárselo en ese momento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario